viernes, 20 de agosto de 2010

Amor y Sexo en la Biblia




Un estudio serio de la Biblia (que toma en cuenta el contexto histórico, social, lingüístico y cultural en el que fue escrita) revela que ciertas tradiciones eclesiales han distorsionado a través de los siglos su mensaje original. "Pienso que una de las principales funciones de los relatos bíblicos es brindar educación sexual. Y a la inversa, me sorprendió encontrar que no dicen absolutamente nada sobre la masturbación, el aborto, el control natal, el sexo oral-genital, y otras prácticas sexuales", afirma la reverenda Debra W. Haffner al cabo de una investigación que realizó en la estadounidense Universidad de Yale, cuyas principales conclusiones se reproducen a continuación.


Desde los escritos de Pablo de Tarso a los de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino y a través de la labor actual de la organización fundamentalista estadounidense Coalición Cristiana  sectores de la iglesia cristiana han intentado controlar, definir y limitar la expresión sexual. Es claro que el dualismo mente/cuerpo, que caracteriza a mucho del pensamiento cristiano, es el sesgo a través del que la Biblia y las tradiciones eclesiales son utilizadas para limitar la experiencia de la gente, la expresión de su sexualidad, y asimismo para promover sistemáticamente la opresión de la sexualidad.
Sin embargo, estas mismas herramientas teológicas pueden ayudar a hacer manifiesta una teología sexual revisada.


LA BIBLIA HEBREA

La Biblia Hebrea (también conocida como Antiguo Testamento) está llena de relatos sobre temas de sexo, sexuales. El libro del Génesis incluye más de 30.
El relato de la creación (Génesis 1 y 2) explica el sexo biológico y la razón para la existencia de dos géneros. Génesis 1 dice que Dios creó "macho y hembra" (1:27) y que entonces Dios los bendijo:"Sed fecundos y multiplicaos" (1:28). Génesis 2 es la narración más familiar de la creación de la mujer a partir de la costilla de Adán. Dios reconoce que "No es bueno que el hombre esté solo"(2:18) así que se dispone a proveerle de compañía.
De hecho, esta soledad es el primer aspecto de la creación que Dios encuentra desagradable. Adán rechaza todos los animales que Dios le presenta. Es solo entonces que Dios pone a dormir a Adán para crear a la mujer. Así se destaca la centralidad de la sexualidad y de ambos géneros: "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen un sola carne" (2:24). Uno al lado de otro, los dos textos referidos a la creación refuerzan la idea de que la sexualidad es tanto pro-creativa como re-creativa.
La importancia de las relaciones sexuales y el papel del deseo aparecen en numerosas ocasiones en el Génesis. A Eva se le dice que a pesar del dolor del parto "hacia tu marido irá tu apetencia"(3:16). Sara describe sus relaciones sexuales como "placer" (18:12). Isaac es visto "solazándose con Rebeca" (26:8). Lía y Raquel negocian los favores sexuales de Jacob (30:14-16). La mujer de Putifar desea fuertemente a José y le pide acostarse con él (39:7). La cópula sexual misma es frecuente y públicamente explicada en el Génesis: "Conoció el hombre a Eva su mujer" (4:1), "Conoció Caín a su mujer" (4:17), "Adán conoció otra vez a su mujer" (4:25), y así sucesivamente.
La fertilidad se alude en el Génesis como un don de Dios. Sus primeras palabras para la gente son"Sed fecundos y multiplicaos" (Génesis 1:28). Sin embargo, las matriarcas de la Biblia Hebrea son inicialmente infértiles: "Dios escoge a tres mujeres infértiles y a una mujer [Lía] que no era deseable para su esposo para dar a luz a los niños que heredarían el convenio". La intervención directa de Dios ayuda a estas mujeres a concebir. Sara tiene su hijo a los 90, luego de una vida de infertilidad (21:2).
La Biblia Hebrea también incluye dos relatos en los que la mujer infértil arregla que sus esposos tengan hijos con otras mujeres: Sara envía a Abraham a tener sexo con Agar (16:2), y Raquel dice a Jacob "únete" a su criada Bilhá para poder tener hijos a través de ella (30:3).
El Génesis habla sobre los genitales y las funciones corporales. Dios pide a los antiguos: "os circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y vosotros" (17:11). La circuncisión asegura que la "alianza esté en vuestra carne como alianza eterna" (17:13). En 1970, el teólogo y consejero matrimonial David Mace escribió que el pene fue escogido para alojar esta marca debido a que es la parte más santa del cuerpo: "Fue con este órgano especial que él se convirtió, en un sentido especial, en colaborador de Dios".
Y habla francamente de la menstruación. Los escritores sabían que el fin de la menstruación era semejante al término de la fertilidad (Génesis 18:11).
El Génesis contiene numerosas advertencias sobre los usos potencialmente destructivos de la sexualidad. Hay referencias a la violación (34:1-4), la violación en grupo (19:4-8), el incesto (19:31-39) y la prostitución (38:15-17).
La Biblia, sin embargo, no contiene los mensajes sexuales negativos que la gente asume que contendría. Por ejemplo, Sodoma y Gomorra no es un relato contra las relaciones sexuales mutuamente consentidas entre adultos del mismo género. Más bien el pecado tiene que ver con la falta de hospitalidad y la violación en grupo. De manera semejante, el pecado de Onán no es por la masturbación, sino por su ignorancia de la ley levítica que indicaba que debía procrear con la esposa de su hermano muerto. Onán no se masturba para evitar la procreación: practica el coito interrumpido, pues "Onán sabía que aquella descendencia no sería suya y así, si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba a tierra evitando así dar descendencia a su hermano"(Génesis 38:9), algo que aparentemente realizó con alguna frecuencia.
La función especial de la sexualidad en el primer año de una relación es resaltada en el Deuteronomio: "Cuando un hombre es recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ningún deber; quedará libre en su casa por un año para hacer feliz a la mujer que ha tomado"(Deuteronomio 24:5). A propósito de este pasaje, el iniciador de la Reforma, Martín Lutero, en el siglo XVI escribió que es "como si Moisés quisiera decir, 'El gozo durará un año; luego de eso ya veremos'". Los Proverbios también contienen esperanza para la intimidad sexual continuada: "Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela: que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre" (5:18-19).

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